lunes, 8 de septiembre de 2008

Baum in Herbst


No mires a tu derecha, sólo verás gritos teñidos de humo y balas, vestidos de alcohol, niebla y trazos de estrategia militar. No parece haber camino a Zadar, sólo se huele el silencio de las hordas y el enfermizo delirio del que lo vio todo. No vuelvas a mirar, sólo al frente, y sigamos huyendo hacia las laderas junto al mar, hacia la iglesia de la Santa Cruz, hacia Zadar.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Bildnis der Frau des Künstlers, sitzend


Amanece en Vis como lo ha hecho siempre. Entre las maniobras navales, el furor del combate y el humo de los cañones, no haces más que llorar en el baño de un hotel con tu nombre. Y no sé todavía si esas balas o esas lágrimas responden al nombre de la tristeza o llevan el apellido de aquellos que no caen luchando y llegan indiferentes a ninguna parte sin saber qué hacer de por vida.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Schlafendes Mädchen


Todo cabe, por no decir nada, en una cabeza llena de razones, sueños y monstruos, y nada, por no decir todo, en otra vez el engaño de servirme los manjares de un instante hasta hartarme y al menos caer rendido ante ti.

martes, 2 de septiembre de 2008

Vier Bäume


Otra vez la frontera danubiana y tan sólo un barco que cruza varias veces al día el cauce. Entre los camiones de mercancías, a lo lejos, el río orgulloso proclama torpe las fronteras y trocea la historia en un sinfín de piezas apenas unidas por la fina corriente que no vemos y deseamos seguir hasta el Mar Negro.

jueves, 21 de agosto de 2008

Umarmung


De vuelta a casa, todo vale para prolongar el domingo y no volver, parar a ver el castillo Esterházy, aparcar la semana a orillas del Neusiedlersee, en la cocina de casa, en el salón de la tuya, mezclarse con las hormigas del Prater y deshacer el domingo en más domingos hasta desaparecer.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Liegende Frau mit roter Hose und stehender weiblicher Akt


Una gorda insípida y cenicienta se pasea por el mostrador de un restaurante abierto a medianoche mientras come poco a poco los restos de la comida que ha sobrado del día. Y así paga uno tras otro sus tributos al imperio, comiendo indiferencia y aburrimiento mientras respira y sigue comiendo sobre sus piernas de elefante.

lunes, 18 de agosto de 2008

Kniendes Mädchen, auf beide Ellenbogen gestützt


Miro con recelo las minas de oro y plata de tu vientre milenario, abro una a una las compuertas del alma provocando la erosión y el derrumbamiento de las masas aluviales, me hago paso del exterior al interior y cuando no queda más que el sudor y el cansancio, extraigo despacio el oro de los días presentes y la plata de las noches muertas.